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07-01-2009
La bolsa de plstico agoniza

Se trato del producto ms consumido estas navidades, pero no somos conscientes del dao que provocan en el medio ambiente: tardan ms de 150 aos en degradarse.

En la Argentina, 16.500 millones de bolsas de plstico generan 100.000 toneladas de basura. En 2009 ya son 5 las provincias que  legislaron poniendo fecha de caducidad a estas bolsas, aunque aun no existe una politica clara a nivel nacional.

Las bolsas biodegradables surgen como alternativa. (Lea tambien "Prohiben la entrega de bolsas de nailon")

En los supermercados las bolsas de nylon son un clsico.
En los supermercados las bolsas de nylon son un clsico.
Hace 30 aos, los argentinos acudamos al mercado y transportabamos nuestras compras con el changuito o la clasica bolsa de tela. Y lo hacamos tan campantes. Pero nacio la idea de que semejante superficie, el de  las bolsas de plstico de un solo uso, eran un excelente escaparate para la publicidad y empezaron a regalarlas por doquier. Quedaron as abandonados los carritos y, claro, el planeta enferm un poco ms. Si hace 10 aos emplebamos 4.000 toneladas de esas bolsas, hoy alcanzamos las 96.000, lo cual implica unos 16.500 millones de bolsas de plstico de un solo uso al ao, 365 por ciudadano, de las que apenas reciclamos el 10%.

Adems, la fabricacin y la eliminacin de bolsas de plstico implica una emisin nacional de 440.000 toneladas de gases de efecto invernadero. Resulta lgico que los distintos gobiernos provinciales se estn empezando a plantear la erradicacin de un producto que, a fin de cuentas, tampoco es tan necesario. Estados Unidos y Europa consumen el 80% de la produccin mundial de bolsas.

Pese a su descontento, las organizaciones ecologistas se congratulan de que algunos estados provinciales pongan en prctica medidas tendientes a reducir su consumo.

Conciencia global. Argentina no es el nico pas que ha iniciado los trmites necesarios para cambiar la poltica medioambiental respecto a las bolsas de plstico de un solo uso. A principios de ao, China anunci su prohibicin absoluta en los comercios, poltica que tambin puso en marcha la ciudad de San Francisco hace tiempo. Mientras tanto, 80 ciudades inglesas, entre las que se incluye Londres, se plantean actualmente la conveniencia de seguir esos mismos pasos.

Por su parte, Dinamarca y Suiza han creado la plastasa, una suerte de impuesto que grava la distribucin de esas bolsas, y Francia e Italia ya han planeado la supresin de las mismas para 2010. Cuando Irlanda impuso que las bolsas de plstico se vendieran a 15 cntimos la unidad, su consumo se redujo en un 90%, recuerda Sara del Ro, responsable de la Campaa de Contaminacin de Greenpeace. Y lo ms interesante es que no pas nada relevante, cosa que demostr que la supresin de este producto altamente contaminante no es algo traumtico para la sociedad. La erradicacin absoluta de estas bolsas es un hecho imparable a nivel mundial, entre otras razones porque la nueva conciencia planetaria empuja a los gobiernos a tomar medidas.

Slo hay que echar un vistazo a la naturaleza para percatarse por qu urge poner en marcha estas medidas.  Se han descubierto autnticas islas formadas por productos de plstico flotando en medio de los ocanos.  Las bolsas y otros residuos quedan a la deriva sobre la superficie marina y se agrupan en islas que destruyen el ecosistema.

Dichos archipilagos no slo ensucian visualmente el mar, sino que causan serios trastornos en la fauna. Lo cuenta Carlos Duarte, autoridad indiscutible en oceanografa: Estos cmulos de detritos se acumulan en las zonas de convergencia de masas de agua. Contienen plsticos, maderas, envases y cualquier otro objeto que flote, la suma de los cuales crea una suerte de islas lineales de varias decenas de kilmetros, sobre las que viajan especies invasoras y de las que se alimentan ciertas especies marinas que mueren al ingerir esos plsticos, como ocurre con las tortugas, que confunden las bolsas con medusas y fallecen al no ser capaces de digerirlas.

Pero las bolsas de plstico no slo emiten CO2, daan a la fauna (muchas aves tambin mueren por su ingesta) o contaminan los mares, sino que tambin causan otras catstrofes igual de importantes, como ocurri hace algunos aos en Bangladesh, cuando la ciudad se vio inundada por los monzones y las bolsas de plstico, al colapsar las alcantarillas, aumentaron las consecuencias del desastre.

Con defensores. La balanza tiene dos platillos. Si en un lado estn los detractores de estos envases, en el otro andan los que, aun reconociendo los problemas medioambientales, minimizan sus consecuencias. Hemos elaborado estudios donde se demuestra que el plstico contribuye a la reduccin de las emisiones de CO2, afirma categricamente Enrique Gallego, director de ANAIP (Confederacin Espaola de Empresarios del Plstico). Por ejemplo, transportar bolsas de papel contamina ms que transportar bolsas de plstico, porque los camiones emiten menos CO2 al cargar con algo que pesa poco.

Con todo, algunas empresas dedicadas a la fabricacin de bolsas de plstico de un solo uso, conscientes del cambio de conciencia por parte de los consumidores, se han lanzado a las elaboracin de productos a partir de bioplsticos, los cuales no son en absoluto dainos para el planeta, aunque s para los bolsillos de esos mismos empresarios, ya que resultan bastante ms caros.

Los bioplsticos provienen de fuentes renovables, como el almidn o la celulosa, se degradan fcilmente y se pueden compostar del mismo modo que la basura orgnica. Otra solucin son las bolsas de plstico de ms de un uso comenta Enrique Gallego, que ya estn empleando en muchas grandes superficies. Porque el bioplstico es ms caro, amn de que conlleva problemas de abastecimiento y de encarecimiento de los alimentos, ya que est hecho de patata o maz.

Los empresarios que ya han iniciado la fabricacin de bolsas ecolgicas no estn de acuerdo con esta afirmacin: El bioplstico usa un 50% de fcula de papa y otro 50% de biopolmero. Se usa materia vegetal porque abarata los costos y porque la bioasimilacin depende de la parte orgnica que contenga la bolsa, explica Alfonso Biel, director de Sphere, la empresa ms importante en la elaboracin de bolsas biodegradables.

Tambien afirman sus detractores que las bolsas biodegradables generan un incremento del precio de los alimentos, como ocurre con los biocombustibles

Ahora se han detectado bolsas elaboradas con oxodegradables, unos aditivos que rompen las molculas de plstico haciendo que las bolsas desaparezcan del campo visual, pero que no facilitan la bioasimilacin. 

La bolsa tradicional tiene los das contados. Pero su desaparicin absoluta depende de los consumidores. 

Nos toca contribuir.

 

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